Durante prácticamente toda la vida social del ser humano, hemos oído bastantes veces la frase que nos pone como los antagonistas de nuestra propia historia: "la gente es muy insensible"
Esa frase que para muchas personas pasa a segundo plano sin prestarle la atención que merece; es meramente una realidad. ¿Por qué lo considero así?, Bueno, la verdad es que nunca lo había analizado a tal punto de que me motivará a escribir este blog, pero fue gracias a una experiencia tan desagradable, pero de la misma forma tan reflexiva que te pone a pensar la manera en la que la sociedad se pudre, incluyendome.
¿Cuántas veces te has quejado que la vida que llevas no es la que querías? A juzgar por las estadísticas, yo diría que por lo menos una vez en tu vida. Pero ¿Realmente te has puesto a pensar lo afortunado que eres de al menos estar sano? Seguramente no, posiblemente sí lo has pensado, pero no es como si fuera algo que signifique tanto para ti y se convierte en algo trivial. Mucha gente piensa así lamentablemente. Y no lo analizamos cómo deberíamos hasta que estamos en un punto donde un simple hola, se vuelve lo más significativo para nosotros.
Es aquí donde te pones a pensar que las pocas cosas que tienes valen más que lo inalcanzable; Acompañante en el hospital.
Uno de mis familiares estuvo internado en un hospital público durante 3 días, bastante tiempo para darse cuenta de lo poquito que necesitas para ser feliz.
Estar en aquel lugar es totalmente agobiante: pones tus esperanzas en personas que no conoces para nada, pero que sabes que con ellos estará bien la persona a la que encomendaste. Por una cuestión u otra tienes que esperar fuera del hospital para saber qué es lo que pasa.
Estando ahí, a la mente se me venían bastantes cosas, y la mayoría de ellas no eran buenas, todo tipo de pensamientos me invadían y no podía pensar en otra cosa. No fue hasta que unos llanto me sacaron de mi trance, toda una familia completa estaba sollozando y desconozco las r ohazones. Pero aparte de ellos, una pareja más adelante de mi, estaban en la misma condición. Y habían personas con caras de desesperación y frustración, yendo de aquí para allá, personas con ojos rojos y ojeras por noches no habían dormido, personas con mínima esperanza de que las cosas darían un giro y todo se acabaría.
Me di cuenta de que no solo era yo el que estaba en esa situación, eran muchos, muchos más que estaban incluso más agobiados. Todos teníamos miedo, esperando a que las cosas no fueran más allá que un simple mal trago del momento, habían personas que lloraban en su soledad, y tú con todo.y tu preocupación, querías brindar apoyo, había gente que llegaba con una enorme olla de café y lo repartían entre la gente que se acercaba, habían personas que se quedaban a dormir en el suelo frío con una pequeña manta y que todavía la compartían con desconocidos. Incluso me di cuenta de que muchas personas que estaban en situación de calle, se acercaban a ese lugar, ¿Por qué? Me preguntaba; y me di cuenta que cuando uno está en una situación de ese tipo, la gente se sensibiliza, la gente se redarguye, la gente se humaniza y trata de apoyar a quien pueda por que en ese momento, también querrían que alguien los apoyará.
Cuando salimos mi familiar y yo, la verdad fue un gran alivio, pero hubo mucha gente que se quedó esperando a que lo mío les sucedería. Mucha gente entraba con nerviosismo y salía quebrantada. En conclusión: Hasta el más fuerte, estando ahí, se quebranta.
Me di cuenta de que los seres humanos no somos conscientes de las cosas que tenemos hasta que nos damos cuenta de que lo podríamos perder. Somos tan egoístas la mayoría del tiempo, que no tenemos el valor para brindar apoyo a menos de que lo necesitemos.
Tal vez deberíamos ser más empáticos con la gente que necesita una sola cosa: esperanza.
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